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Alojamiento

Viajes y viajeros: la acogida en Sicilia

A partir del siglo XVIII, Sicilia comenzó a ejercer su fascinación en los espíritus más sensibles de Europa, convirtiéndose en una parada casi obligatoria de aquel Grand Tour. La hospitalidad es un sentimiento innato en los sicilianos, como atestiguan ilustres viajeros como Johann Wolfgang von Goethe, que estuvo en Palermo en 1887 y en su obra "Viaje a Italia" describió la acogida siciliana como un gesto lleno de autenticidad y calidez. Para Goethe, la hospitalidad siciliana representaba una expresión de la rica cultura de la isla, una experiencia que iba más allá del simple hospedar para tocar el alma. Richard Wagner pasó casi seis meses en Sicilia en 1882 por motivos de salud; en Palermo vivió primero en el Hotel des Palmes y luego en una villa privada. Guy de Maupassant visitó Palermo en 1883 y la describió como una ciudad singular y alegre. Wilde se alojó en el Hotel Centrale en 1900. Virginia Woolf y su marido, Leonard, llegaron a Palermo el 9 de abril de 1927 tras un largo viaje en tren desde Roma, y se alojaron en el Hotel de France.

Hoy en día, la hospitalidad ofrece muchas alternativas válidas: Palermo se confirma como capital de la acogida también en cuanto a la disponibilidad de estructuras privadas y, además de los hoteles tradicionales, es posible alojarse en casas vacacionales y B&B en el centro histórico.